La democracia es lava

Desde el fin del gobierno Petro, el club parlamentario que dirige sin formula de control conocida al PH, ha venido liberando a cuentagotas algunas noticias sobre lo que estaría por pasar con el partido. 

Esto viene teniendo lugar dada la presión creciente desde la base, las regiones diferentes a Bogotá y algunos liderazgos visibles nacionalmente, que con matices que vale la pena tomar con beneficio de inventario, además, han venido exigiendo que se realice el primer congreso del partido político PH propiamente dicho.  Ningún espacio democrático interno ha tenido lugar desde que el PH radicó sus estatutos ante el CNE -el 13 de junio de 2025-, como condición para prolongar tanto como sea posible el mandato de las flores, los becerras, los dussanes, los petros y otros que mantienen desde 2021 -sí, desde hace 5 años cuando los mismos con las mismas constituyeron el “colegio electoral” para centralizar decisiones principalmente electorales- a la primero coalición ahora partido, en un régimen de autoritarismo bogocentrista.

El único hecho de algún alcance en el contexto de “bomba de tiempo interna” en que los lideres nacionales no electos del pacto mantienen al proceso, ha sido la expedición de la llamada resolución 001 de 2026, mediante la cual se anuncia una campaña de afiliación de personas naturales al partido. Lo demás ha sido un rosario de anuncios con un sabor inconfundible: “esperen, aguanten, paciencia que ya casi les decimos como y cuando vamos a querer hacer congreso del Pacto, ustedes tranquilos”. Esta conducta, que anuncia un grave riesgo de integración al viejo establecimiento del joven proyecto partidario del PH, tiene delicadas implicaciones, a saber: 

 

  • La conformación misma del pacto arrastra años de retraso -no menos de 2-, entre el sabotaje de los partidos de la derecha en los órganos como el CNE y el bajo ritmo y conciencia organizativa del propio Petro y su entorno, que solo movieron las aguas dentro del partido con la intensidad necesaria hasta bien entrado el 2025 y solo a condición de tener a tiempo una sombrilla electoral para lo que venía hacia el 2026. Esta incomprensión sobre la urgencia de avanzar en la dimensión organizativa e institucional del partido -ya que por obstáculos políticos, idiosincráticos y legales no fue posible avanzar hacia un frente a la uruguaya, como muchos propusimos desde hace ya mas de 5 años-, potenció la estrategia del establecimiento para contener o debilitar el proyecto e impidió la integración eficaz y oportuna a sus dinámicas, del movimiento social y popular en escala nacional.
  • La “coordinación nacional provisional” ya cumplió su ciclo: para los mas memoriosos, se podrá recordar que ya desde 2021, cuando se anunció la coalición PH, se constituyó el llamado “colegio electoral”, que, con una conformación casi fija, incluso hasta hoy, ha adoptado todas las decisiones relevantes del proceso, incluso hoy como partido, con la única novedad de la dirección ampliada provisional, que incluyó en 2025 a delegados de los partidos fundadores. Unos y otros carecen de la legitimidad de un proceso eleccionario transparente que permita a la militancia en todas las regiones -que no solo Bogotá-, conformar los espacios de dirección. Similar situación experimentan las direcciones regionales, que están conformadas sin formula electoral de base y en forma incluso más imprecisa y caótica, con protagonismo de corporados / as que han venido entendiendo al Pacto como una suerte de propiedad personal o de cada famiempresa electoral. Los lideres de partidos anteriores ya no son aceptables bajo estructura única, ha llegado la hora para que cada tendencia convalide a sus representantes.
  • El aplazamiento indefinido del congreso o convención es la sombra a la que se arriman personalidades autoritarias, que con un apoyo nada despreciable -hay que decirlo- de militantes de base, buscan sin elección ni debate alguno, asumir roles como “presidente” del partido o “jefe de la oposición”. Extrapolar un resultado electoral a la conformación de los órganos de dirección, es un despropósito sin paliativos y busca transmitir el poco auspicioso mensaje de “ahorrar” el debate interno porque la aclamación vía redes sociales ya decidió.
  • El congreso es urgente para, con la metodología, espacio y tiempos adecuados, corregir gravísimas fallas que tienen los actuales estatutos que permiten la reelección indefinida de directivos, la integración de personas con responsabilidades en ramas del poder público en órganos de dirección partidaria -estimulo irresistible para la captura parlamentaria del partido, como de hecho está sucediendo- y la inoperancia de los órganos de control y éticos.

Resolución 01 de 2026: necesaria mas no suficiente.

Mas nos valdría imitar lo bueno: el vecindario propone algunos referentes de experiencia exitosa en la consolidación de partidos de izquierda modernos que tengan lógicas organizativas flexibles y que integren a los movimientos sociales en forma eficaz, donde la lógica de partido – movimiento se muestra como la mejor opción. Ya que hay tanto celo por viajar a México y tomarse fotos con autoridades de MORENA, ¿Qué tal si leemos sus estatutos e implementamos ajustes que ellos ya sintetizaron con éxito, guardando claro el respectivo margen cultural, político e ideológico nacional?

Disputemos al Pacto, amigos y amigas que venimos de lo popular y las izquierdas revolucionarias. No permitamos que se apague la esperanza, cada ve mas tenue, de tener un partido para disputar en serio la conducción del país; ya que andamos en casi todas las izquierdas de la región de hace algunos lustros en lógicas poulantzianas de disputar el estado, hagámoslo desde las señales de identidad y lugares éticos y procedimentales apropiados; aspiremos a parecernos a MORENA, no al partido liberal o el CD, con presidentes eternos y verticalismos implacables.

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